
-Alba, Alba. ¿Te acuerdas de aquella vez en la que fuimos juntas de vacaciones y lo pasamos tan bien?
-No, no me acuerdo en absoluto. No puedo recordar, mi pasado es tan lejano, tan diferente, que no parece que sea mío. Es como algo extraño que está ahí.
-Porqué dices eso. Yo me acuerdo y eso me ayuda en los malos momentos.
- Yo no me apoyo en ellos, porque siempre tengo malos momentos y se me olvidó como era reír junto a tí. No quiero acordarme, porque entonces me sentiría peor.
-No te hagas la víctima, porque la que debería quejarse soy yo.
-¿Quejarte tu? ¿De qué? ¿Quejarte de todas las veces que intento hacerte sonreír sin conseguirlo? ¿Quejarte de verme siempre llorando? Bueno, lo siento, tienes razón, se me olvidaba, soy una egoísta.
-No te pongas así. Me disgusta mucho que lo hagas, que hables siempre con esos aires de superioridad, como si todos los demás fuéramos solo escombros y basura bajo tus pies. Como si no mereciéramos nada más que tus restos y palabras hirientes. Porque cada vez que hablas, de tu boca salen serpientes. Las más venenosas que jamás haya conocido, y el picor de su veneno se va extendiendo poco a poco y sus efectos duran tanto tiempo, que no se cómo sigo aquí.
-Mide tus palabras, que no sea que en vez de escupir serpientes sean escorpiones lo que tú lanzas contra mí. Pero quizás que cuando yo hablo para tí no signifique nada. Tus oídos se cierran al oír mi voz y tu mente se aleja al ver mover mis labios. Mis actos, mis palabras, mis pensamientos son en vano, no consiguen nada más que empeorar este estado de frustración y locura.
-No te permito que digas eso, cuando la que tiene que aguantar la insensibilidad de los demás soy yo. Porque yo soy ignorada, menospreciada, tratada como si de un perro se tratase. Sólamente tomada en cuenta por intereses personales. Así que no hables de frustración, porque tu no sabes lo que es eso. Tu no sabes lo que es estar todo los días de tu vida encerrada, dependiendo de lo asuntos de los demás, únicamente apreciando tu vida porque sabes que acabará.
-¿Quieres que tu vida se acabe? Pues lo único que consigues es que los demás queramos acabar con la nuestra. No, yo no sé lo que es sentirse menospreciada e ignorada por los demás, pero sí por tí. Pero no me siento así porque no quiero, porque no dejo que me pisoteen. Yo valgo más que eso, y u también,pero si estás así es porque quieres. Me extraña tu comportamiento, no sabes enfrentarte a esto, estas cegada. Me das pena, tu no eres así.
-Claro que te doy pena, pero no haces nada por ayudarme. No quiero pensar como estarás tu dentro de unos años, quizás des más pena que yo. Y no te creas tan fuerte porque no lo eres. No sabes las cosas que te trae la vida, y conociéndote, acabarás en un sitio de mala muerte, haciendo lo que sea por sobrevivir. Porque no aguantarías NUNCA todo lo que yo aguanto.
-Pues que sepas que si acabo tal y como tu dices será por tu culpa. Gracias por "apoyarme" tanto en esta vida. No creo que estés aquí para eso. Ya veo lo orgullosa que estás de mí después de todo, cuando siempre ha intentado hacerlo TODO como tú has querido.
-¿Orgullosa? Claro que no estoy orgullosa. ¿Cómo voy a estar orgullosa? Cuando voy por la calle y me dicen cosas de tí que no sabía y tengo que poner cara de buena y decir que ya lo sabía. Menos mal que no voy presumiendo de tí y de lo superperfecta que eres.
-No, por desgracia tuya no soy perfecta. ¡Qué le vamos a hacer!
-Una persona que dice mentiras nunca es perfecta.
-...
(Silencio)
(Lágrimas)
Siempre el silenci lo acaba engullendo todo...
Siempre las lágrimas acaban barriendo todo...