
Mi primer día alejada de la civilización.
Estoy sentada sobre un tocón al borde de un pequeño
precipicio.
Desde aquí veo el valle, verde, con sus huertas y olivos y con el
río.
Veo el monte de
enfrente muy frondoso, por el cual el sol deja escapar sus últimos rayos, que me iluminan de pleno.
Todo esto acompañado con el murmullo del agua, el canto de los pájaros, las abejas zumbando y los grillos cantando.
Ahora se acaba de poner el sol.
Comienzo a sentir el típico frescor de después de ponerse el sol.
La verdad es que da gusto después del calor del día.
Y es la hora de la cena de los mosquitos, la hora en la que no puedes alejarte del repelente y no puedes dejar de
darte manotazos por todos lados.
Por las noches se puede oír un lobo aullar, a la sierra de enfrente.
creo que he perdido el encanto de escribir.
¿Te lo has llevado contigo o te has llevado la inspiración?
Se va la musa, se van las ideas.
Ya no me salen más de dos palabras seguidas.
Igual me pasa como a Sansón, con el corte de pelo, se me han ido las fuerzas.
Quizás nos pasa como en la
peli de
McFly, nos intercambiamos la inteligencia literaria en vez de la suerte...
Y no he tenido tiempo
todavía para aburrirme en sí.
He tenido
momentos en los que no hacía nada y no sabía que hacer.
Pero yo lo que quería era
relax no?
Pues eso
Y tendré tiempo de aburrirme a lo largo de la semana
Hoy San Juan y no he visto ninguna nueva bruja.
Solo aquél gato negro.